7º Cine Fest Brasil – Buenos Aires – 2016 - Crítica Ganadora

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CONCURSO DE CRÍTICA UNIVERSITARIA
7º CINEFEST BRASIL–BUENOS AIRES

5 VECES CHICO es un recorrido afectivo por elRío São Francisco que atraviesa cinco provincias brasileñas y la vida de los que ahíhabitan. Sostenida por undulceequilibrio entre ficción y documental, la película no sólo nos acerca a las aguas delrío sino a sus historias, contadas enelfilm por aquellosquelasviven.

El largometrajeesun conjunto de cinco cortometrajes (uno por cada provincia)realizados por cinco directores diferentes. Siguiendo elmovimiento continuo delrío, lanarraciónfluye de uncortometraje al otro sin anuncio o transición. Es necesario una mirada afiliada para que el espectador puedadarse cuenta en que corte termina un corto y empiezaotro. La homogeneidadgenerada nos da lasensación de estar navegando elrío desde su naciente en Minas Gerais hasta sudesagüe enel mar nordestino.

Un pescador con anécdotas extraordinarias, una brujadel candonblé, un cangaçeiro que resiste al pasodeltiempo y muchootros más pescadores son lospersonajesreales que ocupan este documental. Evidente enel título, elfilm incorpora larelación entre el Viejo Chico y su gente. El río es lafuentedel sustento y inspira las particularidades de sus litoraleños.

Esinevitable relacionar 5 veces chico con 5 veces favela (1962), una de las películas más icónicas del Cinema Novo y una de las más importante de historia del cine latinoamericano. Quizáslamayorsimilitud entre estas dos películas no está enelnombre, tampocoenla organización, sino enel uso político del cine. Lejos que servir como panfleto, 5 veces chico, trae a lapantalladel cine un contexto real exponiendo de forma poética lasdificultades que enfrentanhoy las comunidades delRío São Francisco.

5veces chico, sutil y resistente, proporciona al espectador tramas e imágenes admirables de unespacio que sufre la falta de preservación.

 

17 de mayo, 2016
Vanessa da Matta Heeger
FundaciónUniversidaddel Cine

Crítica Ganadora - Crítica Ganadora

Río Místico

Una historia fragmentada a través de distintos protagonistas, el documental “Cinco veces chico, el Río San Francisco y su gente”  nos pasea por realidades para llegar a una visión completa de lo que significa el Río San Francisco, al nordeste de Brasil, para la quienes viven a sus márgenes. Si bien se presentan diferencias estilísticas entre los directores en el planteo visual, la edición, el uso del sonido y el encare sobre los personajes, estas enriquecen la obra en lugar de entorpecer, de tal manera que la transición entre un relato y el siguiente pasa casi desapercibida.Se trata ante todo de un río personificado, que a través de diferentes relatos va tomando la forma de poema, leyenda, misterio o religión.

El comienzo nos sumerge en las profundidades del río, jugandocon los reflejos, los brillos, las texturas y el movimiento generando imágenes abstractas. Todo acompañado por un sonido de agua que fluye, envolviendo al espectador y adelantando la presencia que va a cobrar este torrente de agua. El relato inicial juega con las leyendas sobre el río que cuentan los pescadores, invocándolo como un mito, pero con un tono de humor fantástico que funciona. La voz en off de los hombres se escucha mientras los acompañamos surcando el río en sus embarcaciones a través de travellings que lo muestran en toda su inmensidad. Así, a través de sus anécdotas, vamos descubriendo al San Francisco como un lugar insondable por el hombre, quién se ve como un pequeño punto en la gran extensión de agua, un lugar que necesita ser interpretado y relatado desde algún lugar. Aparecen entonces leyendas sobre los peces que comen hombres, criaturas marinas y un río misterioso que habla y escucha al hombre.

La siguiente directora se basa en un sistema de creencias más establecido socialmente. El río es lugar para ofrendas a la diosa que personifica el espíritu materno. Con elementos como arcos y ventanas que re enmarcan a los personajes y encuadres particulares, que cortan rostros y partes del cuerpo nos encontramos ante un plateo visual  impactante. En términos generales el espacio natural, que es de por sí hermoso visualmente, es muy bien aprovechado por los distintos directores a la hora de filmar, aunque aquí se destaca una búsqueda diferentea nivel plástico, ya sea a través de colores o movimientos de cámaras. La propuesta de la directora encuentra la forma más acertada de hablar, a través del vínculo de un pueblo con un río en particular, de toda una cultura brasileña, su sistema de creencias y valores.

Casi sin ruptura nos adentramos en el tercer cortometraje. Es una de las historias que cuenta con personajes más definidos,  cuya supervivencia depende enteramente del río. Se trata de una familia de pescadores que se muestran con una calidez y una humanidad que nos permite empatizar, aunque solo estén unos minutos en pantalla, jugando un papel fundamental los planos muy cerrados sobre las caras de los personajes.Encontramos aquí una historia redonda, con un conflicto claro: la ausencia de peces en la zona no permite el sustento de la familia.Destaca, además de la correcta fotografía, el predominio de una paleta de tonos tierra que acompaña el sentimiento de aridez y la falta de una vida natural que salve a estos personajes. Así, el director muestra de forma descarnada como los vaivenes de lo que suceda en el río afectan directamente la vida de las familias, mostrando otra de las caras del San Francisco.

La siguiente historia se concentra en los aspectos más históricos del río, relatando las “hazañas” de los bandidos en la zona de la mano de un lugareño que oficia de guía turístico. Se ofrece aquí una historia atrapante, de quién fue una especie de Robin Hood del pueblo, reivindicandola lucha de los más débiles.Así vemos nuevamente la necesidad de la épica y la leyenda para la constitución de los hombres en relación a su entorno, pero aquí se llega desde un lugar de representación que explora los límites de lo documental y la ficción de una forma novedosa.

El cortometraje final recupera la poesía visual que se presentó al comienzo, con voz en off y el seguimiento del protagonista, del que casi no vemos el rostro hasta pasada la primera mitad. Se diferencia profundamente de las propuestas anteriores en el uso del color, con mayor saturación y variedad en la paleta. Destaca también la concentración en los detalles de objetos para describir a los personajes y una edición dinámica, que mezcla dos historias paralelas otorgando un aire sombrío y sobrenatural. El cierre vuelve sobre la idea de un río que se ve de una forma en su superficie, pero plagada de misterios en lo hondo.

Con distintas formas de filmar, colores, personajes, con música o sin ella, el relato conjunto parece apuntar a lo mismo: cómo los hombres necesitan construir historias y relatos para comprender lo que les rodea. En todos los fragmentos el ser humano aparece como algo ínfimo comparado con un río que lo domina. Se conforma así, mediante distintas visiones, una forma de acercarse al vínculo entre el hombre y la naturaleza a través ese río particular, profundo “como el alma de un hombre”.

Julia Peraza